La naturaleza de la Alta Ribagorza es una magnífica representación de la biodiversidad de especies que nacen, crecen, se reproducen y mueren dentro de un marco geográfico único en la península Ibérica: los Pirineos.

Es el paraiso del agua, donde los rios, las cascadas y sobretodo los lagos dan vida a los bosques de frondosas coníferas que visten de una manera excepcional este territorio. Es un mundo vivo y cambiante, donde las plantas y los animales luchan por sobrevivir a las condiciones rigurosas de un clima que abraza desde las nevadas de invierno hasta las tormentas refrescantes de verano.

Pueblos y caminos. Paisages, ríos y montañas. Árboles, flores y animales salvajes. Todo esto forma parte de la realidad de la comarca. Pero, a pesar de que estas sean características importantes, lo que realmente consigue diferenciar un paraje de otro es su gente. Los habitantes de estos pueblos son quienes conservan los caminos tradicionales; los que atraviesan los diversos valles mientras el ganado pace; quienes contemplan paisajes únicos mientras pescan en los ríos; quienes admiran, cuando la nieve se funde, la belleza efímera de las flores alpinas...

Este patrimonio es el que hace verdaderamente rica la comarca de la Alta Ribagorza, y queremos compartirlo con todos aquellos que se quieran acercar.